Ladra!

Posted on octubre 24, 2009

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TINTI, Hannah. Animales Sueltos. Barcelona: Anagrama, 2004.

“Ella metio las manos dentro de la cavidad, y el cerebro las llenó. Una parte del mismo estaba oscura y comprimida, al extraer la materia dejó un reguero de sangre. Incluso con los guantes de goma puestos se percató de su consistencia, de su peso empapado en experiencias. Se imaginó al señor Green conduciendo un coche, cepill{andose los dientes, comiéndose una ensalada, poniéndose los clacetines. Se lo imaginó leyendo un libro, tratando de recordar el nombre de alguien, gritando las respuestas mientras jugaba charadas. Colocó su cerebro en la bandeja y este conservó su forma, como una masa de gelatina al sacarla del molde. Después dio media vuelta y se desmayó discretamente.” (146p)

No me lo esperaba.

Un libro, que esta en la sala +18 de la Biblioteca de Santiago, pense que era mas…sexual…un poco mas guarro. En fin, con “Animales Sueltos”  Tinti, no se refería a esa animalidad humanaque pense, no se me imagine una disco gay, y los depredadores acechando a su próxima víctima.

No, totalmente equivocado y descubro, que mi itinerario lector es una palangana con aguas de lluvia. El libro me gusto mucho por que habla si de esa animalidad, eso que en contacto con otras especies, nos despierta instintos que pensamos que la civilización había apagado.

Animalidad, sensualidad, frustración, por lo tanto, humanidad, es lo que Tinti nos narra en estos cuentos, una colección estupenda, que en mi desperto un poco de asco, ciertas descripciones, muy pertinentes por lo demás.

Prometí lo del mapeo literario, se viene, todavía no hay un libro que sea el elegido (the choosen one).

Saludos!



Ella metio las manos dentro de la cavidad, y el cerebro las lleno. Una parte del mismo estaba oscura y comprimida, y al extraer la materia dejo un reguero de sangre. Incluso con los guantes de goma puestos se percato de su consistencia, de su peso empapado en experiencias. Se imagino al señor Green conduciendo un coche, cepillandose los dientes, comiendo una ensalada, poniendose los calcetines. Se lo imagino leyendo un libro, tratando de recordadr el nombre de alguien, gritando las respuestas mientras jugaba charadas. Coloco su cerebro en la bandeja y este conservo su forma, como una masa de gelatina al sacarla del molde. Despues dio media vuelta y se desmayo discretamente” (146p)

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