Lectura e Identidad: la subversión LGBT (o minoritaria) mediante el trabajo de sí a través de la lectura

Posted on octubre 10, 2010

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Sebastián Santander Lazo

Colectivo Emergente El Propio [2]

 

 

Resumen

 

La problemática sobre las identidades no sólo cruza a las ciencias sociales, sino también, y de carácter más emergente como urgente, en la creación de políticas de gestión cultural enfocadas en el fomento lector y las prácticas lectoras que éstas constituyen.  Los procesos de construcción de diversas subjetividades, especialmente sexuales y genéricas, a través de las trayectorias o las experiencias de lecturas en el contexto del desarrollo de un nuevo saber y hacer de la biblioteca, en tanto campo y espacio en el cual se entretejen vinculaciones y estrategias socio-simbólicas orientadas tanto al desarrollo humano como a los derechos culturales, son los principales aspectos a desarrollar en esta ponencia. El objetivo es evidenciar el rol qué juegan las colecciones de las bibliotecas públicas en el reconocimiento y fortalecimiento de los derechos identitarios de las lectoras y los lectores.

Palabras Claves: Lectura, identidad, LGBT, Derechos culturales, biblioteca.

Keywords: Reading, LGBT, identity, Cultural Rights, library.

Introducción

 

El proceso de lectura si se liga a un enfoque lector plantearía una lectura no academicista y de exploración mas ambiciosa,  como lo puede ser la lectura de textos con enfoque de Genero [3] ( el caso del Estudio citado) o en nuestro caso la literatura con visión LGBT.

Esta perspectiva, aplicada a textos narrativos transgresores en su mayoría de los roles de Genero y las identidades sexuales “Normales” (referido a las identidades heteronormativas y los roles clásicos de femenino Rosa y Masculino Azul [4]) permite el descubrimiento,  el replanteamiento y la creación de una identidad alternativa.

Esta identidad alternativa, donde el individuo se refleja tanto en una sublimación sexual de la lectura (como vertedero de características sociales no aptas para el medio heteronormativo), como en la visualización de alternativas sociales sesgadas en cuanto a lo que la sexualidad como aspecto humano nos plantea.

 

Las lecturas obligatorias de textos de poca avanzada, en el sentido de implicancias contextuales en el medio educativo como lo son los clásicos de la literatura: El Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes, El Burlador de Sevilla de Tirso de Molina o Hamlet de William Shakespeare entre otros, son textos que narrativamente pueden despertar en lectores diferentes intereses, en su mayoría literarios pero no plantean una apertura en tanto a lecturas que incidan con diferentes enfoques en las vivencias reales de los lectores “obligados”.

 

Kristeva plantea la lectura como un dialogo entre lector, texto y autor, al olvidar esto, transformamos al libro en un ente netamente moralizador, académico y docente, anulando el potencial de ese dialogo triádico intrínseco a todo texto narrativo. Kristeva vio en los textos semiológicos o semióticos de Mijail Bajtín que el discurso narrativo pasa de ser un monólogo ( una narración pasiva de un autor en particular), a un dialogo lector-escritor que se da por medio del texto. Este diálogo es primordial para entender que las lecturas Obligatorias no debieran contener esta adjetivación: deberiamos estar concientes que el escuchar al otro no es un acto obligatorio y la lectura debe ser de una forma no unilateral sino multi o bilateral.

Si se plantean lecturas sin enfoque, y nos limitamos solo a entregar un libro a un individuo, resulta poco pertinente, como una acción vacía en si de enseñanza no predeterminada. Todos podemos escuchar, es decir, dialogar con los textos, no por esta razón entendemos o aprehendemos lo mismo de ellos (experiencia lectora).

 

En este sentido los textos LGBT, como autoaprendizaje, son un claro apoyo social al momento del análisis interno de las características sexuales que cada individuo posee (identidad de genero y orientación sexual). La familia, como ente primario socializador, es decir, no está creada para mostrar las opciones reales de roles y características sexuales. Por lo demás, los aspectos entregados en el proceso socializante por la familia no tienen relación con la Sexualidad en tanto a placer, si no a la reproducción de la misma, entonces la visión de placer (o la nula visión de placer) se reproduce de la misma manera que el Genero lo hace.

 

La Familia reproduce Familia, pero no planteando una gama de opciones de familia, si no la familia creada por el aparato heteronormativo.

 

Cuando una persona se descubre LGBT, posee entonces un claro vacío socializante. Frente a esto creo que la literatura (y las artes) pueden llenar en parte ese vacío. Cabe destacar, que el proceso de selección lectora se convierte en una socialización positiva ya que el individuo toma determinaciones lectoras, no imposiciones lectoras (como lo es el caso de las Lecturas Obligatorias).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Trayectorias Lectoras

 

Las trayectorias Lectoras como dialogo marcan patrones, actitudes y otros aspectos que el psicoanálisis plantea respecto a las capas del inconsciente, que muy bien podría plantear de manera similar a las lecturas, donde cada línea forma parte, de mayor o menor relevancia, del sujeto en cuestión.

Desde la infancia, las lecturas que nuestros padres, abuelos u otros, nos realizan o no, los primeros textos que leemos en el colegio e incluso los pequeños juegos infantiles ( esa practica de oralidad que aprendimos [5] ) nos conforman y son una parte más de la composición formal de nuestra identidad y visión de mundo, tanto como las vivencias y los aprendizajes familiares.

En caso de las “alternativas” de las cuales la sociedad no nos permite realmente elegir, ya que las imposiciones sociales y culturales son adquiridas en la conformación de lo humano,  están dadas por la textualidad. Pero ¿qué pasa si las Lecturas Obligatorias y otros textos que leemos en nuestra vida nos dan una visión sesgada de lo que realmente la textualidad pudiera entregarnos en cuanto a esas alternativas? ,y por otro lado, ¿Que nos dice que existan sesgos morales, en las colecciones de bibliotecas publicas, donde la pornografía como caso emblemático no posee un desarrollo? En el caso de la pornografía y según las características morales que nos llevan a no apoyar cierto tipo de material en las bibliotecas, se poseen ciertas características similares a la mayoría de las expresiones humanas censuradas por tener un carácter de “inmoralidad”. Características que describe Ogien como:

-La tendencia a pensar lo peor de las personas (esperando que todas los aspectos humanos “malvados y profanos” afloren al momento del enfrentamiento de un individuo a una expresión humana) y,

-No tener en cuenta el punto de vista y la autonomía de aquellos y aquellas cuyo bienestar se pretende defender (ese afán por decidir lo mejor para los demás, sin saber que es exactamente lo mejor para los demás)[6]

 

De los puntos anteriores, se puede aplicar también en las bibliotecas e instituciones de educación formal obligatoria (básica y media) esta moralidad, que en cuanto a la pornografía y a las prácticas sexuales se desliga de la labor formativa e informativa, con el afán de no entregar algo que pueda dañar a los individuos. Algo que lleve en un futuro cercano a realizar actos perversos, malvados y profanos, que dañen su integridad o la integridad de otros.

Entonces, se debiera agradecer que la censura que se realice nos proteja a nosotros de nosotros mismos y a los demás de los demás.

 

Entonces, ¿no son las crisis depresivas, los intentos de suicidio, las agresiones por homofobia, los daños psicológicos y/o sociales que las personas que en su identidad se ven parte de lo LGBT, de lo que se supone que nos protegen los que toman las decisiones en nuestro caso, de la elección de material de lectura o el material de las bibliotecas?

¿Por que los adolescentes de 16 años, “por falta de criterio formado”, no pueden acceder a material pornográfico, ni a textos de género o sexualidades en las Bibliotecas Públicas, pero sí se pretende enviarlos a la cárcel al cometer un delito?¿En qué medida se aplica y quién decide cuando alguien posee “criterio formado” o no?

 

Para el desarrollo de una identidad sana en el sentido no normalizado, es decir, que un individuo posea una identidad que para él no genere un conflicto interno, pueda integrarse a actividades sociales cualesquiera sean sin sentir una carga negativa sobre su identidad, es necesario no demonizar ciertas prácticas ya demonizadas por la sociedad chilena.

La única forma, a mi parecer, donde una sociedad que no permite el claro y sano desarrollo de sus individuos en todas sus facetas (en este caso, la sexualidad), es que los mismos individuos excluidos puedan desarrollar su identidad de forma positiva con una trayectoria lectora selectiva y autodeterminativa.

 

Según Celia Amorós, la individuación es el proceso por el cual se genera una identidad y una diferencia con los otros donde, los otros, son los iguales en el mismo sentido en cuanto al proceso. Esto, es si lo refiere a los espacios públicos y los masculinos hegemónicos los cuales, a diferencia de las femeninas hegemónicas, poseen esta calidad de individuación. Acá, la autodeterminación es clave y una forma de resistencia es la individuación dentro de la subversión social “normal” que representa lo LGBT en la identidad de las personas.

No existen, por mi parte, ánimos de divinizar la lectura, pero pareciera ser una de las herramientas claves, donde los individuos pueden visualizar una especie de vía de escape (una fuga [7] dialéctica) identitario dentro de la gama social que se nos entrega como única, natural y verdadera. Vemos, que nuestra proto-identidad (para referirnos a características identitarias que son autosesgadas por nosotros mismos, como por ejemplo: la homofobia internalizada), realiza giros mentales que nos llevan a descubrir y vernos de cierta forma que no nos habíamos visto por medio de este dialogo literario con un autor y un texto. Estos nos llevan a subsanar aspectos que muchas veces poseen cargas negativas y crean conflictos identitarios.

Una trayectoria lectora selectiva y autodeterminativa es esencial al momento de construir o reconstruir nuestra identidad [8]. Para los que leemos como si en ello se nos fuera la vida, podemos entender (aunque no del todo por ese sesgo de estar en el centro de) que la elección propia del material literario representa, en una sociedad donde la lectura por mucho tiempo se ha presentado con bases formadoras, un acto de libertad y subversión; donde la literatura es la resistencia de lenguaje por excelencia y  siempre está en constante juego con el mismo lenguaje para ampliar los limites que cada lengua posee hasta espacios casi inusitados [9].

Identidad y Roles

 

La familia heterotizada y socializante, plantea claras Identidades y roles, que han sido estudiadas por varios autores en muchas épocas y por muchos entes entre ellos la Iglesia Católica. Estas identidades normales que nombraremos de manera simple y por que no decidora:

 

Ÿ Mujer-femenina-Heterosexual: esposa, virgen, madre, dueña de casa.

Ÿ Hombre-masculino-Heterosexual:  marido, exitoso, trabajador, violento (simbólica, física y psicológicamente).

 

En estas formas desde donde, la primera ropa que llevamos puesta es de colores definidos y sexuados: Azul para niños y rosado para niñas; hasta los juegos que desarrollamos. Todos los comportamientos, actitudes, practicas (en palabras de Pierre Bourdieu el Habitus), en sí, la mayoría de las expresiones humanas (podríamos dejar un espacio a dudas, “casi” la mayoría, esperando que existan leves rupturas y fugas foucaultnianas desde algunos individuos o grupos de individuos) donde el género, esa construcción del deber ser desde la sexuación de los individuos[10] hace que estos cuerpos hablen de un lugar impuesto y lo reproduzcan.

Toda esta labor, claro está, no la desarrolla la sociedad como multitud, sino desde lugares micropolíticos, como la Familia.

Este núcleo, donde se educan a los cuerpos para que sean como la sociedad lo determina, plantea el conflicto con las personas que se “desidentifican”[11]: las que dejan de lado lo que se debe ser, para comenzar a querer ser.

Este paso, que a simple vista es muy fácil, es una lucha constante  de las personas que no encajan en el rol de género “debido”. El querer ser es complejo desde el momento en que nacemos, cuando desde el tercer mes, somos personas sexuadas en potencia, somos niñitas o niñitos (femeninos o masculinos) mediante nuestra genitalidad y adquirimos un nombre también “engenerado” desde el cual se nos comienza a tratar, desde ahí parte la lucha. Una radicalización son, por ejemplo, los conflictos que se plantean a las personas hermafroditas biológicas, donde tener una Cedula de “identidad”[12],  se torna un conflicto diario, donde demostrar que se es Mujer (aunque se parezca hombre) o viceversa, puede llegar  a ser tan molesto y discriminante, que se transforma en una lucha de por vida. Una lucha por hacer entender la situación que no se explica en el marco binario del género y donde se espera que la persona en cuestión se decida por un rol y lo “coordine” con su sexo biológico.

En cuanto a la lectura y la desidentificación, la primera nos muestra la forma: mediante el trabajo de sí que esta nos plantea como ejercicio. Para que la segunda, entre el proceso: interrogando la identidad establecida por la sociedad y poniéndola en cuestión.

 

Socialización Literaria

 

Tenemos entonces, lecturas que generan espacio identitarios. El mismo proceso lector, nos lleva, tal como actualmente la era tecnológica, a un espacio virtual, que realmente no existe pero con nuestra lectura logramos visitar, formar parte y compartir. Porque esto es clave, “socializarse”[13], mediante la escritura ya que no es un proceso estático, sino dinámico.

 

Existe, entonces en los individuos, un trabajo de “lectocura”, donde se enfrentan a situaciones que socialmente no se ven, en tanto modelos que permiten visualizarse, tomar su construcción social como individuo y manejarla a conciencia (esto si es que se tiene la conciencia y la disposición lectora, con tal propósito).

 

La literatura como método de entretención gana esas libertades que otras ciencias. Ha permitido incluir en su parrilla temática lo que para la sociedad formal y “seria” podría ser subversivo. Las obras literarias, entonces, al pertenecer al arte, y este al poseer esta calidad de expansión de la mentalidad y creación de nuevas dimensiones de la expresión humana, permite validarnos como individuos, tanto mestizos, como pobres y/o homosexuales.

Desarrollo Humano y Derechos Culturales

 

Si se liga la lectura a los individuos bajo ciertas características o variables, me refiero a lo denominado Grupo Social que permite que de estos grupos menos incluidos en las parrillas sociales (en cuanto a identidad y desarrollo humano), en tanto, a los procesos de socialización donde ni lo homosexual, lo pobre, lo negro existe como opción (si como una condición de ser con determinadas características otorgada por una sociedad, caracteristicas en su mayoria negativas).

La lectura, como trabajo de sí, permite que las prácticas individuales y  grupales para mantener “la cultura de su comunidad”,  sean validadas por estos mismos individuos sin sentir, por ejemplo, que se está “fuera de una sociedad”, entrar en crisis depresivas por no ser como la sociedad lo exige o, incluso, llegar a tomar decisiones ligadas a la educación o que  el empleo bajo una “desesperanza asumida” del grupo condicione estas decisiones.

 

El desarrollo humano, es decir, la capacidad para aprender y crecer individual y grupalmente, en lo económico, social y cultural, muchas veces tiene ciertas limitaciones en cuanto a políticas estatales,  ya que éstas se preocupan de los estándares establecidos más que de los grupos vulnerados por la sociedad, los minoritarios y pierde el enfoque inclusivo, donde muchas veces estas politicas resultan hasta dañinas para un grupo social (los más notorios generalmente son la etnia, orientación sexual y identidad de género, ya que existe un amplio trabajo, tal vez no tan efectivo, con el tema clase socioeconómica baja). La lectura, como trabajo de sí, plantea la opción de desarrollarse como individuo desde los derechos culturales, donde la posibilidad de adquirir la habilidad tan básica como la de leer (aunque muchas veces ni a esta habilidad se puede acceder), podemos desarrollar nuestra vida en ambitos como el empleo, la educación o hasta la generación de un nicho familiar y evitar sentirnos vulnerables, poco incluidos o muchas veces “presas” de un sistema que no nos considera, ni en lo más mínimo.

El acceso en las bibliotecas a material que incluya los diferentes grupos vulnerables, se presenta como necesario para facilitar el trabajo de sí mediante la lectura para todos los individuos. La biblioteca, surge así, realmente como espacio ciudadano de inclusión social. Al visibilizar los grupos vulnerables o no incluidos socialmente en una localidad, ésta ayuda al desarrollo humano y a la adquisición de derechos culturales elegidos y no impuestos.

 

Conclusión

 

La tarea de facilitar mediante las bibliotecas, los procesos y las experiencias lectoras de los individuos, es más que comprar los bestsellers de moda, o los libros que aparezcan en el ranking del diario más popular. Al facilitar colecciones inclusivas en género, en etnia, en sexualidad y hasta en clases socioeconómicas, estamos pensando que la sociedad que lea nuestros libros  no es la élite. No compramos libros para que la misma gente que escribe libros los pida en préstamos (aunque si nos interese que este grupo acceda a ellos). Lo importante y tarea pendiente de las bibliotecas es contener en sus colecciones material inclusivo como es el caso, por ejemplo, en las Bibliotecas de Murcia, donde las colecciones son multiculturales debido a la gran cantidad de inmigrantes que existen en su localidad.

Si las bibliotecas logran la inclusividad de y en estos temas, permitiría que los individuos, puedan elegir entre una amplia gama de variedades y formatos. Un material acorde a sus necesidades de información y necesidades humanas de conocimiento de lo que otros nos cuentan en el diálogo del momento lector. Este diálogo facilita la experiencia lectora y el trabajo de sí mediante la lectura.

Las bibliotecas y los centros de estudio debieran tener en consideración los diferentes tipos de persona y facilitar la lectura de forma que el proceso lector sea más que esa función de adquirir datos  e información pudiendo  traducirse esto en conocimiento para la vida cotidiana.

Así, el problema no radica en la falta de control del pensamiento  que es lo que al final se quiere fomentar, sino que cuando una persona lee, su experiencia lectora es diferente a la de los demás, al igual que el trabajo de sí. La cuestión es saber cual material seleccionar según el presupuesto bibliotecario. Este es uno de los problemas más grandes porque seleccionar un libro es excluir otro. Al parecer, lo más importante es tener en consideración los intereses del grupo. Saber realmente que es lo que nuestros usuarios disfrutarán leyendo.

Finalmente, la lectura (el fomento de la misma y su difusión) resulta vital para que nuestros usuarios, nuestros vecinos y todos los individuos que nos rodean, puedan acceder a derechos culturales. Estos pareciesen ser más duraderos e inclinados mejorar de cierta forma los derechos económicos y sociales. Una mejoría transversal, que espera que los individuos disfruten de lecturas seleccionadas por ellos y trabajen para sí, desde sí y hacia la sociedad.

 

 


[1] Idea tomada del texto: “Acercamiento a los jóvenes y la lectura” de Michel Petit. Gracias a la autora, desde la lejanía, por mostrarme lo importante de mi labor como bibliotecario y el valor activista que tiene la lectura.

[2] Nombre al que el autor se adscribe (tomado de la revista alemana “Der Eigene” en forma de homenaje), el cual nace de la participación en varios proyectos e iniciativas impulsadas como cordinador, el nombre pretende ser un referente para unir estas iniciativas. Cabe destacar que los miembros del colectivo no son fijos, si no móviles, en cuanto a los proyectos en los cuales participan. La línea de trabajo del Colectivo son: Las ciencias de la información y los Estudios de Genero.

[3] .Letras en Genero. Estudio de colecciones con enfoque de genero. Biblioteca Regional de Santiago 2009.

[4] Expresión básica del binarismo femenino-masculino, donde lo normal se define con un color, el cual pertenece a un genero en especifico, desde esta ruptura ínfima de la generación de identidad, donde por ejemplo el verde y el amarillo resultan rupturas, se plantea un sin numero mas de binarios, este es solo un ejemplo de como la “norma” es tan arraigada en las sociedades occidentales.

[5] Lo cual podría ser tratado en un articulo diferente, con respecto a los juegos orales infantiles y su pertinencia o no, además de su influencia en los aspectos del genero, la clase y la etnia o raza de una cultura, como ente primario de aprendizaje de las disciplinas y autodisciplinas del poder dominante.

[6] OGIEN, Ruwen. Pensar al pornografia.Barcelona: Paidos, 2003. Capitulo 1: “Moral, moralismo y pornografia”.

[7] En el sentido mas simple planteado por Michel Foucault, donde la fuga es un sector de resistencia dentro de una disciplina, donde esta solo puede llegar por una autodisciplina muy arraigada en el individuo, pero donde existe, en el ámbito de la lectura, la posibilidad de “escapar” o “fugarse” por momento de lo que el Poder Dominante nos entrega como verdadero y normal.

[8] Identidad que por lo demás esta en constante desarrollo y debería estar en cierta Vanguardia donde la generación de esta no sea estática, sino flexible y móvil, un proceso de juego performativo.

[9] Como por ejemplo el libro “Por la patria” de Diamela Eltit, escrito de una forma un tanto compleja para la norma escritural políticamente correcta o por nombrar otro “Celestino antes del alba” de Reinaldo Arenas, donde los juegos lingüísticos son tan dinámicos como la imaginación del autor lo permite.

[10] Aunque la Mujer según Celia Amorós no entra en esta categoría de Individuos.

[11] Como negativo de la identidad planteada por la sociedad, es decir, no son lo que la sociedad, espera y exige que sean. Esta negación, surge entonces, al igual que lo masculino se construye. Lo subversivo es todo lo que no es lo normal, la norma social, lo construido para el deber. Entonces, se opone a la Identidad, como la que debiera ser. Lo correcto, entonces, es hablar de desindentidades, ya que el flujo identitario, bajo la norma, es en cierta forma “facil” de cumplir, ya que es un dejarse llevar y acatar. En cambio, el proceso de lo subversivo desde la identidad, es la lucha constante por desidentificarse, no caer en el juego de la norma, si no ser todo lo contrario de lo que debieramos ser, es un no deber ser.

[12] Cabe percatarse de que la Cedula de Identidad, como “carta de presentación social” y pertenencia, incluye identidad, como algo liviano, pensando la identidad como un nombre, cargado de simbolismos y nuestra temporalidad en la sociedad. Resulta impactante pensar, que actualmente, en la Biblioteca Regional de Santiago el Carnet, es tambien, la credencial de biblioteca, en teoria, nuestras lecturas, tambien pasan a ser parte de la identidad: el control de nuestras lecturas, como preocupación estatal o social, de lo que estamos leyendo, es decir, que podemos estar aprendiendo, podria ser descubierto por este simple instrumento, más allá de lo comodo que puede ser ocupar solo un aparato para realizar varias tareas; lo funcional y el control social en nuestras billeteras.

[13] Este socializarse, es no ya un proceso donde la sociedad nos adoctrina son los caracteres pertinentes para ser un ser normalmente aceptado, sino con decidir, que es lo que rescatamos de estos procesos, donde la socializacion se vuelve autodeterminativa.



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