Liebre

Posted on febrero 21, 2011

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al creptar de las ligustrinas
cortadas para emancipar
los animos, de los
seres de encierro violeta
guantes y bufandas
pesimas conbinaciones

tiramos unas liebres
atravesadas por destornilladores
electricos

negras de patas sucias
con dientes de cobre
casi fundido
rumorean las ligustrinas
las flaquezas de
los jovenes morochos
mediacos
de alas cortadas
saturadas con hilo
de volantin picado
cocido con puntas
hechizas por comadronas
de purulentos ojos
limpios de agua ardiente

los indiacos comen
y chocan con ropas
como arlequines diestros
paparazean a todo
con sus puntas de flechas
walkman y con
rojos labios besan
las paginas
una partitura fatal
escribiendo nota
a nota, con esos
labios que gritan
improperios
propios de liendrosos
malcriados
y jamas una mano
paso por su cara,
pecho,
genitales,
como una caricia
aleteando
como mariposa
esos cuencos de la
pelvis, esas nalgas
sonrosadas,
peludas

pasionales latinos
de barrios pauperrimos
usando los ultimos
eslabones de la
cadena educativa
con emociones
cambiantes
con simpatias aleatorias
te arrojan manzanas
en son de guerra,
para luego pedirte
dos reinos a batirse
a muerte

escupen
por que no entienden
esa molesta saiva
sino solo como
un escaparse de los
espectros, una enfermedad
de los ojos
escupen
seguros de llorarse de
no perder dientes
ahora con 15
quejas de la mujer que
los pario,
arrepentida del engendro
para a los 30
con suerte, sino es
por la droga, el lanceo
a la prostitucion
se caeran mugrientos
las piezas blancas
de la boca una
a una,
y no por la fundicion
de un rito
de contemplacion
como cobre de
la boca de liebres
negrasm nacaradas
pagaran todos
en uno u otro momento
como peones
frustrados, encerrados
en un cuarto con
7 crias,
a 14 campanadas
en su epoca de
apogeo viendo el
fin, cuando despues
de las 19
queja de la madre
solo ronda por las
calles en desesperacion
callendo de lleno a la
realidad, como indios
rechonchos que a lo
unico, que pueden
hacer es eso
caer
siempre caer

chocan constantemente
con la realidad,
los viejos y su oralidad
fueron negados y
descreídos,
profanados y escupidos
la clave quizas
lo unico que los
hibiera salvado

escuchar

ceniza de ligustrinas
suben a flote
en la brisa de
la tarde,
negras liebres
carbonizadas
manchan con sangre
seca tus pies

pestañea
la contemplacion
el rito
ha terminado ya

vigilante

 

Emmanuel Meike, del poemario “Gemelos Sadgiggles”.

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